OBESIDAD. PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

EPIDEMIA DE FINALES DEL SIGLO XX COMIENZOS DEL XXI.

La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que suele iniciarse en la infancia y la adolescencia. Tiene su origen en una interacción genética y ambiental, que se establece por un desequilibrio entre la ingesta (los alimentos que se ingieren) y el gasto energético (lo que utiliza el organismo).

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La obesidad ha sido calificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la “epidemia del siglo XXI” a nivel mundial, y va camino de producir una auténtica crisis en la sanidad pública. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso, y al menos 300 millones de ellas son obesas.

Para entender mejor el problema debemos saber que el organismo del ser humano genéticamente está diseñado para:

  • Recorrer largas distancias. Está hecho para el movimiento, es un ser cazador-recolector.
  • Soportar la escasez temporaria de alimentos. Capacidad de ahorrar energía y de acumular lo que no se utiliza en previsión de una necesidad posterior. Durante miles de años la genética humana ha favorecido a quienes almacenaban grasas en tiempos de abundancia para poder sobrevivir en momentos de escasez de alimentos.

Nos estamos enfrentando a una herencia de 100 millones de años. Durante el 99,9% de este periodo se sufría a causa del hambre y la escasez de alimentos. Conseguir comida en cantidad suficiente no era fácil, y quienes acumulaban reservas energéticas en forma de grasa tenían mayor probabilidad de sobrevivir. Con el tiempo, su constitución genética se hizo predominante.

La evolución de la especie ha hecho que el ser humano haya pasado en poco tiempo a un descanso casi permanente (sedentarismo) y al suministro de alimentos, muchas veces de mala calidad, también casi permanente y excesivo que va en contra de su diseño genético. Se ha producido un desajuste entre nuestro diseño genético y nuestro estilo de vida actual.

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Los profesionales dicen que el aumento rápido y manifiesto de la prevalencia de sobrepeso y obesidad experimentado en las tres o cuatro últimas décadas no puede ser atribuido a causas genéticas. El genoma humano no ha cambiado en tan poco espacio de tiempo.

Pero, ¿qué influye más los genes o el ambiente?

Solo el 1% de la obesidad es por factores endógenos (síndromes genéticos y/o endocrinológicos). El 99% es por factores exógenos (ambientales, dietéticos y falta de gasto energético -movimiento-).

Está plenamente demostrado que los genes intervienen en el centro del hambre, en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipocitos, en la distribución del tejido graso en diferentes partes del cuerpo y en el gasto energético. Pero estos genes necesitan el medio ambiente adecuado que se lo permita para desarrollar sobrepeso.

Ya no vale la excusa “es que mi genética…” Son los factores ambientales, la reproducción de las conductas vistas en el entorno familiar, las que provocan el sobrepeso y la obesidad. Los niños comen lo que ven y les dan sus padres, reproduciendo sus preferencias, gustos… Los hijos tienen entre un 50% (si uno de los dos progenitores es obeso) y un 80% (si ambos lo son) de probabilidades de ser obeso.

La preocupación por la prevalencia de la obesidad se debe a su asociación con las principales enfermedades crónicas de nuestro tiempo: cardiovasculares, hipertensión arterial, hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes mellitus tipo 2, agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma, ciertos tipos de cáncer, problemas psicosociales, además de todas las enfermedades hipocinéticas. Enfermedades hasta ahora casi exclusivas de las personas mayores que cada vez se están viendo más en niños.

En la población más joven las enfermedades asociadas a la obesidad incluyen el llamado Síndrome metabólico (conjunción de varias enfermedades o factores de riesgo en un mismo individuo que aumentan su probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular -hipertensión-, obesidad  o diabetes mellitus tipo 2), cada vez más frecuente.

Se estima que la obesidad puede llegar a reducir la esperanza de vida de una persona hasta en diez años. Pero, además de acortarla condiciona totalmente el tipo de actividades diarias que se pueden hacer, y por consiguiente la calidad de vida de las personas desde su aparición, ya sea en la edad adulta o en la infancia.

En la población adulta española (25-60 años) el índice de obesidad es del 14,5%, mientras que el sobrepeso asciende al 38,53%. En los niños y jóvenes españoles de 2 a 24 años el exceso de peso alcanza ya al 40%, con un 14% que sufre obesidad y el 26% sobrepeso; y cada año aumenta.

Todas las alarmas se han disparado en España, y ya se habla del término “obesidad epidémica”, que requiere de medidas drásticas. El doctor José Abellán, catedrático de Riesgo Cardiovascular de la Universidad Católica de Murcia y representante de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), nos informa que más de la mitad de la población tiene un riesgo cardiovascular significativo, y casi una cuarta parte son pacientes con “alto riesgo” de sufrir accidentes cerebrovasculares o trastornos coronarios.

El doctor Valentí Fuster presidente del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) nos dice que la enfermedad cardiovascular es una epidemia que progresará, porque la obesidad infantil en el mundo ha aumentado un 35% en la última década. Esta patología mata a 18.000 personas al año en España y es el fruto de comer rápido y barato, es decir, con más hidratos de carbono y grasa pero también de abusar de los alimentos conservados en sal (que favorece la hipertensión), y del aumento del tabaquismo en los países pobres.

Los especialistas subrayan que la educación en salud es un “tema prioritario” desde edades tempranas, y debe dirigirse a enseñar a los niños a tomar por costumbre la práctica de ejercicio físico y a comer bien para reducir al mínimo cualquier complicación en la madurez.

Es importantísimo saber que las mayores cifras se detectan en la prepubertad, y en concreto en el grupo de edad de 6 a 12 años con una prevalencia del 16%, siendo la obesidad en la infancia un potente predictor de la obesidad en el adulto con grandes consecuencias sociales, económicas y sanitarias. En torno al 40% de los niños que sufren obesidad a los 7 años “van a ser obesos durante el resto de su vida”, y la probabilidad aumenta hasta el 80% cuando el paciente obeso está en la adolescencia.

¿Qué va a pasar con estos niños ya obesos? ¿Qué futuro les espera?

 

Toda la sociedad, y en especial los que nos consideramos educadores, debemos por el bien de nuestra sociedad hacerle frente, y los padres deben de asumir su responsabilidad; y si es necesario, que lo es, cambiar sus hábitos de vida, cueste lo que cueste, fundamentalmente nutricionales y fomentar que sus hijos hagan actividad física regular. La calidad de vida de sus hijos va a depender en gran medida de ello.

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única” (Albert Einstein).

La prevención siempre es mejor que la cura. Tarde o temprano, guste o no guste, todas las personas van a tener que hacer EJERCICIO FÍSICO de manera regular y adecuar su alimentación, bien porque forma parte de su estilo de vida, bien por prescripción médica “SALUD”.

¡Cuánto antes empecemos antes recogeremos sus beneficios!

Todo lo que hagas, ESPORTI.

¡Feliz y Activa semana para todos! Y recuerda, Esporti.

       

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La Young Talent Academy es una actividad dedicada a la formación de jóvenes jugadores que ofrece un concepto de Academia de Fútbol basado en la alta calidad de enseñanza y dirigido a proveer al futbolista de las condiciones óptimas para el desarrollo de sus competencias motrices y cognitivas.
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