ESPÍRITU OLÍMPICO, ¿UN REFLEJO EN NUESTRA SOCIEDAD?

Con el inicio de los juegos olímpicos y paraolímpicos de Rio 2016 se plantea si realmente el espíritu olímpico que mueve este acontecimiento ha calado en la sociedad.

lidia-valentinEl 23 de junio de 1984, el barón Pierre de Coubertin fundó el Comité Olímpico Internacional (C.O.I.) con el objetivo de lograr una práctica deportiva con un “espíritu olímpico” de amistad, solidaridad y respeto a las reglas”. Este espíritu debía orientarse a revalorizar el deporte como valor en sí y a difundir en la sociedad los valores del deporte como forma de desarrollo, fomentando el espíritu de equipo y la superación personal en el esfuerzo por conseguir una meta.

Sin duda, este espíritu olímpico es algo que nuestra sociedad, basada en el materialismo y en la exhibición de los logros antes los demás, necesita. Valorando el deporte como un fin en sí mismo para favorecer nuestro bienestar, y no sólo como un medio para conseguirlo.

Citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte) fue la frase pronunciada por el barón en la ceremonia de inauguración de los primeros JJ.OO. de la edad moderna en Atenas (1896). Sin embargo, es importante entender que no todos pueden ser los más rápidos, lo más altos y los más fuertes, sólo uno puede ser el vencedor. Claro que el triunfo representa una gran motivación, sino la que más para cualquier deportista, pero es necesario comprender que no es una derrota no alcanzar el podio.

Este espíritu de esfuerzo y constancia por delante de la valoración de la de victoria es difícil de encontrar en nuestra sociedad. Se está acostumbrado a ganar rápido y sin esfuerzo, y cuando no se consigue porque hay alguien mejor que nosotros se abandona, no se comprende que lo importante no es ganar sino poner todos los medios para conseguirlo. El deporte exige la competición como un elemento vital de superación, pero no obliga al triunfo del deportista, entendido como vencer al resto de contrincantes.

          “En la ceremonia inaugural de los JJ.OO. un atleta pronuncia el siguiente juramento: “en nombre de todos los competidores, yo prometo que nosotros participaremos en estos juegos olímpicos, respetando y cumpliendo las reglas que lo gobiernan, comprometiéndonos a un deporte sin dopaje y sin drogas en el verdadero espíritu deportivo, por la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos”.

esportiSin embargo, desde el momento que nuestra sociedad ha apostado por el deporte como espectáculo y negocio se ha negado el valor del juego limpio y la deportividad, sacrificando todos los valores que promulga el espíritu olímpico. Se habla de dopaje, de hacer del deporte un escaparate de poder, de invertir dinero en crear ganadores en vez de promocionar la práctica deportiva para todos… En definitiva, de falsear y negar el valor del deporte por afición, con un valor en sí mismo que premia por encima de todo el esfuerzo y la superación, y enseña a valorar la derrota y evitar la frustración.

Si se habla de los valores sociales necesarios para que cualquier sociedad funcione, también se ve mucha distancia a lo que el espíritu olímpico promueve. Que una nación cultive el espíritu olímpico se debe reflejar no tanto en que ocupa un lugar destacado del medallero sino en una representación masculina y femenina amplia en los muy distintos deportes. Este espíritu promueve la solidaridad entre los deportistas de los países desarrollados y de aquellos, muchos más, que se esfuerzan en sobrevivir.

Sin embargo, tristemente, nuestra sociedad tampoco ha entendido este mensaje, viendo como el machismo, la desigualdad y el abuso de poder son prácticas comunes en la actualidad de los países desarrollados.

Pero no son sólo los deportistas los únicos responsables de que este espíritu olímpico no haya calado. Los mismos organismos que organizan los JJ.OO. son responsables de promocionar marcas con un mensaje en contra de un deporte sano y para todos. El mismo C.O.I. está patrocinado por empresas multinacionales, algunas de las cuales fabrican sus productos en países subdesarrollados y los venden en el primer mundo, o fabrican comida rápida fomentando una alimentación nada saludable, o venden bebidas azucaradas como las bebidas de los deportistas… Desde luego, es un mensaje incongruente y en contra de los valores que el espíritu olímpico quiere transmitir.

¿Se está a tiempo de cambiar? Depende de cada uno, si se entiende:

  • Que la vida no está hecha de triunfos y aplausos, sino de esfuerzo, sacrificio y espíritu de superación.
  • Que pese a la comercialización absoluta del deporte, el ideal olímpico apunta a una realidad espiritual más profunda, donde la gloria del oro y el sabor de la victoria no conllevan nuestro éxito personal.
  • Que el deporte debe ser una herramienta para la transformación de la sociedad, junto a la educación, promulgando el respeto por uno mismo y los demás.

Así que no hay que olvidar la esencia del deporte, práctica y disfrute sin esperar nada a cambio.

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La Young Talent Academy es una actividad dedicada a la formación de jóvenes jugadores que ofrece un concepto de Academia de Fútbol basado en la alta calidad de enseñanza y dirigido a proveer al futbolista de las condiciones óptimas para el desarrollo de sus competencias motrices y cognitivas.
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